domingo, 21 de mayo de 2006


Nubes

Me leyeron tu vida en mis manos, aprovechando el rastro de las últimas caricias que dejaste olvidadas antes de marcharte al congreso aquel de Buscadores de Tesoros. Luego nunca más se supo. Alguien me dijo que habías encontrando un trébol de cuatro hojas, una caja de Pandora y alguien que te susurrara al oído cada cinco minutos lo bonita que estabas con tu vestidito y tu canesú.

Gasté mi última pregunta en querer saber si te iría bien: las líneas de mis manos tristes hablaron de edenes y de constelaciones con tu nombre, decían que llegarías lejos, tan lejos como para vivir en tu nube y no querer bajar al mundo otra vez, todos te echarían tanto de menos que les resultaría insoportable vivir sin tu risa fácil, esa que olvidaste en el cuarto de los secretos donde solías esconderte cuando todo se ponía feo y te entraban los miedos por debajo de la falda. Ya por aquel entonces acostumbrabas a decir que algún día crecerías y te harías grande, que dejarías de llorar por tonterías y aprenderías las lecciones más importantes. No dejabas de repetir lo distante que estaba todo lo que querías alcanzar y que tarde o temprano lo atraparías con tu cazamariposas azul.

Y tenías razón, toda la razón del mundo, aprendiste las lecciones, el hombre que vendía prismáticos en la plaza se hizo millonario, yo guardo los míos en un cajón - uno de ellos con visión nocturna- para poder mirarte en tu nube, ahora que sé que cuando lloras llueve a mares y que el cielo no resultó lo bastante lejano para ti.

(Ilustración: © Cecilia Varela)

Publicado por Puzzle a las 16:53
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domingo, 14 de mayo de 2006




Con lo que pasa es nosotras exaltante. Rápidamente del posesionadas mundo estamos hurra. Era un inofensivo aparentemente lanzado Cañaveral americanos Cabo por los desde. Razones se desconocidas por órbita de la desvió, y probablemente algo al rozar invisible la tierra devolvió a. Cresta nos cayó en la paf, y mutación golpe entramos de. Rápidamente la multiplicar aprendiendo de tabla estamos, dotadas muy literatura para la somos de historia, química menos un poco, desastre ahora hasta deportes, no importa pero: de será gallinas cosmos el, carajo qué.

(Julio Cortázar)

Publicado por Puzzle a las 17:41
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13 desvaríos  

lunes, 8 de mayo de 2006


Lo único que realmente importa en la vida es mantener un trozo de cielo azul sobre nuestras cabezas, aunque luego vengan los aviones y lo emborronen todo con sus estelas, aviones que vienen de lejos, de muy lejos, y se entremezclan con las nubes, sobrevuelan alguna playa -digamos australiana- naciendo de sus entrañas cuerpos nubosos tan grandes como un país o como un amor que no se olvida, y entonces miramos, nos preguntamos en voz alta qué será de los ocupantes de las aeronaves, imaginamos que se cogen de la mano antes de elevarse, o que dicen algunas oraciones cuando el comandante anuncia que se agotaron las bebidas alcohólicas y que las azafatas ya no harán el amor en los lavabos, siempre con la mirada y el corazón orientados hacia algún lugar, hacia algún destino, ajustando el cinturón y los asientos en posición vertical, ojeando alguna novela, alguna de las obras maestras, una de Proust por ejemplo, esa en la que dice que lo único que realmente importa en la vida es mantener un trozo de cielo azul sobre nuestras cabezas y entonces pensar que debería ser algo más -ya sabes- la vida o lo que nos contaron que era la vida: saborear algunas derrotas, superar adicciones que nunca debimos tener, conocer el placer de un cuerpo desconocido, ser grandes para los nuestros y dejar una estela de luz en la mesita de noche de la mujer que amamos.

Publicado por Puzzle a las 22:21
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martes, 2 de mayo de 2006




No me amaba y nunca lo hubiera hecho. Acababa de fulminarme con su arrogancia de niño bien que todo lo sabe, sustentándose en alguna de sus malditas certezas, con la insolencia de alguien que nunca obtuvo una negativa por respuesta, sabiendo que era el predilecto de las doncellas, que podría señalar con el dedo a la futura madre de sus hijos y que esta le sería entregada sin remilgos, aquella a la que engañaría con otras menos selectas, aquella a la que colmaría de desdichas y maltratos, aquella que sería la elegida. A mí, y lo recalcaba con sorna, no me amaba ni me amaría. Eso dijo. Lo dijo sin levantar la mirada, soberbio y esquivo. Deletreando cada una de las negativas. Lejano como una tormenta de verano, como una galaxia a punto de disolverse. Hubiera querido encontrar un mínimo atisbo de ternura en sus palabras, un posible gesto de salvación, algo que le liberara de su destino final.

Encontraron su cuerpo con la sonrisa todavía puesta. Es lo único que no fui capaz de perdonar, su gesto complacido, su manera de rechazar mi entrega incondicional, su burla descarada. En el mismo instante en el que me prometí que no derramaría más lágrimas, le atravesé el corazón y esperé a que vinieran por mí.

Publicado por Puzzle a las 23:48
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